Un espacio de acompañamiento para personas que atraviesan la pérdida de su compañero o compañera de vida y sienten que esa ausencia pesa en el cuerpo, las emociones y la vida cotidiana.
Prácticas simples, videos breves y una guía para transitar este momento con más sostén.
No estás en soledad. 💙
Podés esperar contar con herramientas concretas para regular el cuerpo, acompañar emociones intensas, descansar mejor y transitar la ausencia con menos tensión interna. No promete eliminar el dolor, sino ayudarte a sostenerlo con más cuidado.
No es necesario hacer todo de una sola vez. Podés usar los videos, la guía y la meditación a tu ritmo, volver a ellos cuando lo necesites, pausar, repetir o elegir solo una herramienta según cómo te sientas ese día.
No. Todas las prácticas y explicaciones están pensadas para personas sin experiencia previa. Son simples, guiadas y adaptadas a momentos de dolor emocional.
No. Este programa no reemplaza una terapia ni un proceso profesional. Es un complemento, un espacio de acompañamiento y cuidado que puede ayudarte en el día a día, especialmente en momentos donde necesitás sostén.
El contenido queda disponible para que puedas volver una y otra vez, en distintos momentos de tu proceso, integrándolo de acuerdo a tus necesidades.
“Después de la muerte de mi esposo sentía que podía seguir funcionando, pero el cuerpo no acompañaba. Vivía cansada, con el pecho apretado y una angustia que aparecía de golpe. Este programa me ayudó a entender que no era solo emocional, que el cuerpo también estaba en duelo. Las prácticas simples, los videos cortos y la posibilidad de volver cuando lo necesitaba hicieron una gran diferencia. No me sacó el dolor, pero me dio sostén. Hoy mi día a día es un poco más liviano.”
“Yo no buscaba terapia en ese momento, necesitaba algo que pudiera hacer solo, a mi ritmo. Vivir con su ausencia me dio eso. Me ayudó especialmente a bajar la alerta del cuerpo y a dejar de pelearme tanto con lo que sentía. La guía y la meditación fueron claves para poder descansar mejor. Sentí que alguien entendía exactamente lo que estaba viviendo.”
“Lo que más me ayudó fue sentir que no tenía que hacer todo perfecto. Volvía a los videos cuando el día se me hacía cuesta arriba. Aprendí a registrar mi cuerpo, a frenar sin culpa y a acompañar la ausencia sin tanta lucha. Este programa no reemplazó mi terapia, pero fue un apoyo enorme en los momentos más difíciles. Me sentí acompañada.”